lunes, 1 de septiembre de 2014

Plasmar sobre blanco cada uno de los golpes de la vida, como Van Gogh con odio como en "La noche estrellada", con mas rabia que Zack de la Rocha en "Know Your Enemy" o con la melancolía de Rosalía de Castro hablando de su tierra en "Adios rios, adios fontes", cada uno con su vida y sus aspiraciones e inspiraciones, han marcado a generaciones creando miradas criticas, fuerzas emergentes, necesidades de cambio pero ninguno ha conseguido nunca lo que ese beso a escondidas en el parque hizo con millones de chavales.

Hacer que el mundo se pliegue en los labios que durante ese segundo se transforman en Universo.

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