Me vendisteis el paraiso, como si en la tierra todo fuese posible entre acuerdos a dos bandas y besos robados, llenasteis mi mente de historias fantasticas que estaban muy lejos de las atrocidades que relatan los libros que de esta hablan, fingisteis para conseguir una falsa tranquilidad imperante pero que se os desmorona como si esto fuera un increscendo, educasteis a una generacion para que la palabra pensar les sonase a un trabajo duro y una lucha no necesaria.
Habeis fracasado por lo menos con esta oveja negra, aquí estoy viviendo en un mundo de oscuridad, aprendiendo la historia como es y no como las cuentan, esperando a que rompa el ritmo para un nuevo tiempo con la cabeza siempre dispuesta a pensar y con los brazos cansados de la contracorriente.
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